Un juego de air hockey que cruza la competencia con la conciencia climática. Está hecho con Python y Pygame, y el rival es una IA adaptativa entrenada con Proximal Policy Optimization (PPO) y self-play: gana el 81% de las partidas contra los baselines fuertes.
Cada nivel es un problema ambiental con su villano, y superarlo restaura esa parte del planeta: basura en el Ártico (Basuraura), agujero en la capa de ozono (UVBlade), tormenta de esmog (Smogetron), bosque desaparecido (Deforestix) y calor urbano (HeatCore).
Lo técnico que sostiene el juego: una arquitectura híbrida de PPO y self-play con corrección de comportamiento, un espacio de observación de 21 dimensiones —posiciones, velocidades y predicción de trayectoria—, self-play adaptativo contra versiones anteriores del propio agente, y un sistema de recompensas multiobjetivo con aprendizaje por currículo.
El deshielo polar funciona como metáfora: se ve derretirse mientras juegas. Publicado en OnBoard Knowledge Journal (2025). Desarrollado con Flavio Arregocés, Cristian González, Bella Mejía y Yovany Zhu — Universidad del Norte, Barranquilla.
